Los Ángeles, 1 dic (EFE).- La tradición musical del estado de Veracruz, conocida como el Son Jarocho, se difunde en California gracias al trabajo de César Castro, que se dedica a preservar y expandir su cultura entre las nuevas generaciones de mexicanos.
La base del Son Jarocho es la Jarana, instrumento de cuerda que parece una guitarra pequeña, típica de Veracruz y a la que Castro conoció, "frente a frente", cuando tenía 13 años.
"Entré por casualidad a un salón donde daban clases de jarana y desde entonces he dedicado mi vida completamente a estudiar cómo tocarla, cómo fabricarla y cómo enseñarle a la gente sobre este instrumento tan rico y tan lleno de todo lo que son los valores propios del lugar donde nací, hace 32 años", explicó Castro, en entrevista con Efe.
Desde su adolescencia formó parte del grupo musical Mono Blanco con el cual tuvo la oportunidad de recorrer México, Estados Unidos, Europa, centro y sur América, "siempre difundiendo nuestra tradición y siempre esforzándome por ser un representante digno de tan hermosa responsabilidad", dijo.
Visitó innumerables pueblos, caseríos y grandes ciudades, cantando, tocando, bailando y formando parte de los Fandangos, como se le conoce a las grandes fiestas donde se unen todos los exponentes del Son Jarocho para enaltecer su tradición.
El talento y maestría demostrados por Castro hicieron posible que sucediera lo que él nunca se había planteado: dejar su natal Veracruz para mudarse a Los Ángeles.
"Aquí me vine de manera definitiva en el año 2005, a formar parte de un proyecto musical con el grupo Ozomatli y luego con Quetzal, experiencias sumamente enriquecedoras y que agradezco mucho", comentó.
"Pero pronto entendí que mi mejor misión era seguir haciendo aquí lo que hacia en Veracruz y desde entonces me he dedicado a dar clases de jarana y también tengo mi propio taller donde fabrico estos instrumentos", agregó.
En la escuela secundaria Frida Kahlo, ubicada en Los Ángeles, donde asiste un alto porcentaje de estudiantes de origen mexicano, Castro forma parte del "Programa Nacional Big Picture Learning" y brinda a los estudiantes, a través del estudio de la jarana y el Son Jarocho, elementos para estar orgullosos de sus raíces y motivación para destacarse en su educación.
"Por mi propia experiencia sé que la música nos ayuda a trascender. Por esa conciencia que tengo con la música y en especial con el Son Jarocho, sé la importancia de transmitirla. Doy clases en la escuela Frida Kahlo y también en otros centros culturales, en mi casa, en casas particulares, además dedico muchas horas de mi tiempo a hacer una a una cada jarana. Sé que todo esto vale la pena", relató orgulloso el músico.
Organizando exposiciones, festivales, charlas y diversas actividades al alcance del público Cesar Castro se esfuerza por multiplicar su conocimiento en jóvenes y adultos dispuestos a darle la bienvenida a su cultura musical.
"Yo siento que simplemente estoy atendiendo un hilo de la historia, yo siento que soy como un eslabón más dentro de esta cadena. He visto con gran satisfacción que hay mucha gente aquí en Los Ángeles que quiere seguir esta cadena hacia adelante, siento que debo ser lo suficientemente fuerte para conectar el pasado, el presente y el futuro", concluyó.